Yoga y vino: una fusión cada vez más en tendencia

Vino y yoga

Las propiedades de una copa de vino son innumerables, es por esto, que muchos consideran el vino un arte. Sin embargo, los beneficios del yoga son desconocidos aún para gran parte de la sociedad occidental. En este artículo te contamos por qué deberías probar esta saludable combinación.

Los beneficios que traerá a tu salud combinar el vino y el yoga

El objetivo principal de la práctica de yoga es encontrar el equilibrio entre la mente y el cuerpo, consiguiendo la armonía mediante las posturas y el control de la respiración. 

Realizar cualquiera de los tipos de yoga que existen te ayudará a diario a mejorar tu estado de ánimo mientras tomas vino, como por ejemplo el vino de Campo de Borja de Bodegas Salas, ya que combinar paz y tranquilidad mientras tu práctica regular de yoga hará que adquieras una respiración más consciente y por tanto, que se ralentice tu ritmo cardíaco. 

 mAdemás, realizando yoga reducirás dolores posturales y fortalecerás tus músculos, el ejercicio pleno que ayuda a reforzar tu sistema inmunológico, reducir las tensiones y el estrés. 

Conseguir el bienestar físico y mental a través de la coordinación de movimientos, es una de las consecuencias que surgen inconscientemente a través del mantenimiento de una rutina continuada de práctica de yoga. 

A estas alturas te seguirás preguntando por qué cada vez más yoguis se lanzan a compartir su afición con otros en medio de bodegas y viñedos.

  1. Aumentar el bienestar físico

Una de las respuestas es que muchos de sus beneficios coinciden con los que aporta tomar una copa de vino tinto al día. Gracias a sus proteínas el vino previene de enfermedades cardíacas y facilita la reducción de masa corporal. Disminuir las alergias por sus propiedades antihistamínicas, mejorar la piel o combatir el envejecimiento prematuro de las células de la memoria podrían seguir la lista de sus múltiples efectos. 

Si a esto le añadimos realizar esta práctica en un entorno de aire puro como son los viñedos, los efectos positivos que conseguimos se ven potenciados exponencialmente. 

2.  Crear vínculos 

Normalmente pensamos en compartir ese momento tomando una copa de vino con nuestra pareja, amigos o familiares, nos gusta conectar con seres queridos y seguir formando vínculos con ellos. El yoga te unirá de la misma manera y te invitará a vivir una sensación de armonía y paz con tu entorno. Nos lleva a vivir mejor terminando las sesiones con una energía agradable y cercana a los demás participantes.

3. Animarse a nuevas experiencias

El sinfín de posibilidades en ambos mundos hace que la oportunidad de continuar sorprendiéndote con algo nuevo sea inagotable. Ambos procesos se fundamentan en la maduración. A través de la gran variedad de “asanas” o posturas que ofrece el yoga trata de fomentar una evolución personal. Aprender a mantener una respiración correcta que lleve oxígeno continuo optimiza los efectos de cada sesión. 

Si ya estás imaginándote en una sesión de yoga rodeado de viñedos y acompañado de una copa de vino, déjame enseñarte dónde puedes hacerlo sin irte muy lejos. 

Destinos para tu práctica de yoga

Desde hace unos años, numerosas bodegas a nivel nacional e internacional se han apoyado en esta tendencia para realizar encuentros grupales de yoga en paisajes vinícolas conducidos por maestros de esta técnica. Tras despertar de la relajación, estos encuentros suelen terminar con visitas a las bodegas y una degustación de su vino.

Una variante alternativa para los que amen el vino más que el yoga: Drunk Yoga

Eli Walker, la instructora estadounidense que comenzó con esta técnica, se vio motivada por la desinhibición propia de los bares que ella creía que era necesaria para que la gente se sintiera cómoda en sus clases de yoga. 

Para trasladar este espíritu del bar a la práctica, Walker imparte sesiones de 90 minutos en un estudio de Nueva York muy diferentes a las que se dan habitualmente. La sesión de yoga Vinyasa se realiza bebiendo una copa de vino, incluso en las posturas que tengas que mantener el equilibrio. Antes y después de la práctica, se charla con el fin de conocer a tus compañeros y ¡también se bebe!

Su creadora explica que se trata de algo más que yoga, es una experiencia grupal que busca cultivar la alegría a través de la conexión con otras personas. 

Esperamos que este artículo te haya servido para conocer nuevas formas de combinar dos buenos hábitos y que te lances a probarlas en cuanto tengas la oportunidad.

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